En el Atrio de la Catedral de Osorno luce la bendecida imagen del Venerable Siervo de Dios, monseñor Francisco Valdés Subercaseaux

En el cuadragésimo aniversario de su Pascua, el obispo de la Diócesis de Osorno, Jorge Concha Cayuqueo bendijo el monumento dedicado a monseñor Francisco Valdés Subercaseaux, al costado derecho de la Catedral San Mateo Apóstol.

Fuente: Iglesia de Osorno

Alegres e interesados en todo lo acontecido en la ceremonia se mostraron los fieles, sacerdotes, religiosas y autoridades civiles y uniformadas, que llegaron hasta la calle Manuel Antonio Matta 662, para ser testigo de esta ceremonia, en que después de más de tres años pudo concretarse este proyecto artístico que, por unanimidad fue aprobado en la Ilustre Municipalidad de Osorno, y el exalcalde, Jaime Bertín, dio a conocer el 24 de septiembre del 2018.

En la ocasión, donde la asamblea presente pudo escuchar un audio que el primer obispo de Osorno dirigió a sus “diocesanos” y el saludo que el Cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile Celestino Aós hizo llegar para dicha celebración, un grupo de estudiantes del Colegio San José animó también el momento con el canto de Villancicos, el cual fue espontáneamente aplaudido por quienes disfrutaron la interpretación que realizaron los jóvenes.   

Durante la celebración, siempre ceñida al cumplimiento de los protocolos establecidos en el Plan Paso a Paso del Ministerio de Salud, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, leyó la fórmula bíblica, bendijo el agua y la asperjó sobre la imagen del Obispo Francisco Valdés, después de haberla descubierto junto al alcalde de la Ilustre Municipalidad de Osorno, Emeterio Carrillo y Francisca Valdés, una de las sobrinas del Venerable Siervo de Dios presente en la ceremonia.

Características del monumento

La obra, del escultor Francisco Torres Rojas, fue esculpida en escala real, en color envejecido castaño moro, mide 2 metros y 20 centímetros de altura aproximadamente, y está instalada sobre una base que cuenta con una placa recordatoria.

En la primera etapa, el artista trabajó el molde en yeso, lo que permitió realizar aquellos detalles más delicados con mayor precisión. En la segunda etapa, Luis Montes Becker y Luís Montes Rojas, llevaron a cabo la fundición de la escultura en bronce.

Intervención del Padre Juan Bahuer

Durante la actividad, el Religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, y presidente de la Fundación Fray Francisco Valdés Subercaseaux, habló de la experiencia de conocer al Venerable Siervo de Dios y contó parte de la historia del primer obispo de Osorno, y relató cómo llegó a ser el Vicepostulador de la Causa de Canonización de Monseñor Valdés.

Explicó que a través de este proceso conoció mucho más de cerca al “padre Pancho”, puesto que el leer tantos textos, documentos y muchos testimonios, “me di cuenta que realmente era un hombre grandioso, un hombre de Dios”, y dijo que al entender su propia vocación, el primero obispo de Osorno ingresó a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos “y de ahí salió un religioso entregado totalmente a Dios”.

“Toda su vida era un servicio a Dios, y por su amor a Dios, a los hijos de Dios. Supe que él había recorrido los campos de Purúa en Pucón y estaba ahora en Osorno, donde mucha gente se recordaba de él. Hasta hoy siempre lo mencionan al conversar con la gente, sigue estando vivo en la memoria”, aseguró.

El obispo Francisco Valdés, añadió el padre Bahuer, era un hombre que “andaba con los ojos abiertos con lo que pasaba con la gente, con oído muy atento con lo que le contaban, ahí se enteró de la vida real, de los problemas, de las necesidades de mucha gente”, y dijo que seguramente en las noches, “en las mañanas presentaba al Señor todas estas cosas en largas oraciones”.

Añadió que del convento de los Capuchinos salió un hombre que tenía ojo para las miserias y las dificultades en pucón y en Osorno, y habló de las muchas obras que realizó en ambas ciudades con la gente de la cordillera, la costa y el campo. “También comprendió el peligro que significaba la posible guerra entre Chile y Argentina, y como hijo de San Francisco, no se quedó tranquilo. Hizo mucha oración para escribir a los gobernantes de ambos países, y medió con el Santo Padre, y se logró el pacto de paz entre los pueblos hermanos”.

Respecto al monumento, el padre Juan agregó: “siempre sentí que sus restos están en la catedral, en el subterráneo, en la cripta, así tiene que ser, pero ahí estaba y a mucha gente le costaba llegar, y felicito esta iniciativa de hacerlo salir de la Iglesia, fuera del templo, donde no cuesta nada llegar donde él (…) sepamos cuidar este monumento, este puede ser un lugar muy importante para la ciudad”.

Palabras del alcalde de Osorno

El edil, Emeterio Carrillo, por su parte destacó la labor misionera y humana de monseñor Valdés en la provincia con las distintas comunidades campesinas y de la costa, y señaló que, “en mi adolescencia lo veía caminar por las calles de la ciudad con su túnica café, sus sandalias y su frondosa barba blanca, donde reflejaba sencillez y humildad. Creo que él nos enseñó a tener una mirada distinta: una mirada humana y cercana a la gente, de preocuparnos siempre del más necesitado”.

También relató que por ocho meses, una vez por semana, a través de la oración junto a la cripta donde descansan los restos del Venerable Siervo de Dios, superó una crisis personal que vivió en 1995, “eso demuestra que no solo en lo físico sino también en lo espiritual, a través de la oración, ayudó siempre el obispo a la gente”.

Aseguró que la figura del “padre Pancho”, “traspasa las fronteras de la fe, porque esta obra es venerada por creyentes y no creyentes, porque el accionar de monseñor Valdés fue con una mirada común, donde construyó una casa común para todos y todas, pensando siempre en transmitir la bondad, la paz y el amor”.

“Por eso yo creo que esta escultura, va a ser un lugar de encuentro, un lugar de reflexión, oración de paz y de amor, porque ese fue siempre el mensaje que nos entregó en vida”, finalizó el alcalde.

Celebración de la Santa Misa

Inmediatamente después de la ceremonia de bendición del monumento en memoria de monseñor Valdés, el Pueblo Peregrino de Dios se dispuso a la celebración eucarística, en la cual dio gracias a Dios “por nuestro primer obispo, por su servicio, por su ejemplo de vida cristiana, por sus obras, todo lo que da cuenta de su entrega total al Señor Jesús, quien lo llamó para ser su servidor”, dijo monseñor Jorge Concha Cayuqueo en su homilía.

Destacó que la obra del “padre Pancho”, “escritos, artísticos, arquitectónicos, de organización, obras sociales, habla de su docilidad a Jesucristo en su vida y su misión, y habla de su sensibilidad para con la realidad, frente a la realidad. Gustoso se dejó enseñar por la Palabra del Maestro y Señor en su exigente escuela franciscana y capuchina, donde afinó el gusto por las motivaciones espirituales que acogió, y que con la Gracia de Dios las cimentó en su corazón y en su mente”.

“La compasión de Jesús le enseñó a cultivar en su vida y misión, un amor vivo y solícito por los más pobres, por los campesinos, por los mapuches, también un amor creativo por su Iglesia diocesana, porción del Pueblo de Dios que le fue encomendada y que lo acogió con profundo sentido de comunión y de fe”, añadió.

Finalmente, antes del término de la Santa Misa el obispo, junto al padre Juan Bauer, el Vicario General, padre Cristian Cárdenas y las sobrinas de monseñor Valdés presentes en la celebración, se dirigieron hasta la cripta, para hacer una oración especial en este 40 aniversario de la pascua del Venerable Siervo de Dios.



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