En este segundo día de nuestra semana formativa, el corazón de la fraternidad se ha detenido para escuchar la voz del Señor a través de la vida y testimonio de San Francisco de Asís en su experiencia con la hermana muerte.
Hemos dedicado gran parte de la jornada a profundizar en los centenarios de San Francisco, tratando de entender qué nos quiere decir su legado hoy, tantos siglos después. El ambiente en la casa es de mucha serenidad, permitiéndonos una reflexión sincera sobre cómo estamos viviendo nuestra misión en Chile.



No se trata solo de estudiar textos, sino de dejar que la vida del Pobrecillo de Asís nos toque el alma para volver a nuestras comunidades con un espíritu renovado y lleno de luz.
Confiamos este tiempo de formación a la guía del Espíritu Santo, esperando que cada momento de oración y diálogo ayude a los hermanos a crecer en su vocación y en su entrega diaria.



