Continuando esta profunda jornada de fe y formación, en este segundo día de encuentro fraterno, nuestros hermanos han comenzado a explorar la riqueza del cántico de las criaturas, ese hermoso himno de alabanza y gratitud que San Francisco nos dejó como legado.
A través de la reflexión y la oración, nuestros hermanos buscaron comprender más profundamente la relación entre la creación y el Creador, y cómo podemos vivir en armonía con la naturaleza y con los demás.



Para San Francisco, la naturaleza no era solo un entorno físico, sino un reflejo de la belleza y la bondad de Dios. En su cántico, nos invita a alabar y a dar gracias por todas las criaturas, desde el sol y la luna hasta los hermanos y las hermanas que nos rodean.
A través de esta formación, nuestros hermanos buscan renovar su compromiso con la misión y la vida capuchina, y fortalecer su vínculo con Dios y con la comunidad.
Pidamos al Señor que guíe a nuestros hermanos en su sabiduría, y que la gracia del Espíritu Santo ilumine siempre sus vidas en fraternidad, para que sigan siendo testigos de la alegría y la compasión del Evangelio.


