viernes , 14 junio 2024

Formación y celebración de los 25 años de Vida Religiosa del Hno. Bernardo Molina

Formación y celebración de los 25 años de Vida Religiosa del Hno. Bernardo Molina (14)

Celebrar nuestra historia es volver al primer amor que cautivó nuestro corazón.

Siendo así, en el día 24 de agosto, en la Fraternidad San Antonio en Santiago, nuestros hermanos celebraron los 25 años de la entrega de vida de nuestro Hno. Bernardo Molina al Señor en la vida Cpuchinha.

Nuestros hermanos, por medio de una profunda reflexión sobre la temática «Del Pesebre que hizo en el día del Nacimiento del Señor», iniciaron su mañana con un momento de encontro con Dios por medio de la experiencia de Francisco con el pesebre en Greccio, viviendo un profundo retiro, volviendo a las orígenes del Carisma Franciscano.

Al final de la mañana, en la profunda alegría, los hermanos celebraron en la Eucaristía los 25 años de consagración de la vida de nuestro Hno. Bernardo Molina, alabando al Señor por su entrega al Señor en la vida capuchina.

Volviendo al principio de su decisión, volviendo a los primeros pasos de su amor al Señor, el Hermano Bernardo hizo la renovación de sus votos, renovando su profesión, ofreciendo nuevamente al Señor su corazón y su amor en la fraternidad capuchina, en la Iglesia, colocando su vida en las manos de Dios.

En la homilía, el Hermano Miguel Ángel reflexionó:

«En el seno de su familia, humilde y sencilla, empezó a conocer a Jesús. Alicia y Arnoldo, sus padres, fueron los primeros maestros de la fe. (Así como Jesús era el hijo de José, el carpintero, Bernardo era también el hijo del “maestro Molina”. Cuando yo iba al Colegio de Humanidades de Villarrica, preguntaba: “estará D. Arnoldo Molina?”, y después de un momento de silencio me decían: “¡Ah, el maestro Molina! Ahí está arreglando unas sillas”).

Otra mediación fueron las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Pucara, especialmente Sor Javiera. Otra mediación: los Capuchinos de Villarrica, de un modo especial el Hno Onofre, a quien tanto debe y quiere Bernardo.

Así fue germinando la semilla de la vocación de Bernardo. Así fue conociendo a Jesús, que conocía muy bien a Bernardo…

Tuvo el acompañamiento vocacional con el Hno. Leonardo Rodríguez, en la fraternidad de Pucón. Hizo dos años de postulantado en la fraternidad de La Cisterna, en que vivimos juntos. El noviciado en Quepe. La Profesión Temporal. El postnoviciado en esta fraternidad de Santiago, estudiando filosofía y teología en la Univesidad Católica. Un año de experiencia pastoral en la fraternidad de Padre las Casas. La Profesión Perpetua.

El año 2005 recibió la ordenación sacerdotal.

Trabajó como formador en el postulantado de la Cisterna.

Fue elegido consejero de la Provincia Capuchina Chilena. Vivió en la fraternidad de Los Angeles, trabajando en la pastoral y, especialmente, en la Pastoral Juvenil y Vocacional.

Fue enviado a Roma para estudiar Espiritualidad Franciscana, hasta sacar el título de doctor. Volvió a la Provincia, donde fue secretario provincial, animador de la Pastoral Juvenil y vocacional y formador. Dio clase en la Universidad Católica.

Fue llamado por el Ministro General para vivir en el Colegio Internacional e impartir clases en el Instituto de Espiritualidad en el Antonianum, y en otros Centros de estudio… Es muy buscado y valorado en la Vida Consagrada Franciscana y Capuchina…

Yo creo que el Hno. Bernardo, por pura gracia de Dios, ha hecho un camino en el seguimiento de Jesús en la vida capuchina. No hay seguimiento de Jesús sin cruz. En momentos difíciles, Bernardo se ha agarrado a lo fundamental, a Jesucristo, haciendo un camino de oración, de silencio. Ha buscado acompañamiento profesional y espiritual. Para mí ha sido un estímulo en el camino…

Damos gracias a Dios porque le ha llamado a seguir a Jesús en la vida capuchina. Damos gracias a Dios porque nos lo ha dado como hermano. Es un don, un regalo para nosotros, en este tiempo difícil en que estamos caminando como Delegación de la Provincia de San Pablo. A través de Bernardo Dios nos invita a centrar nuestra vida en Jesucristo, que basta para todo, con confianza y Esperanza.

Estamos celebrando la Eucaristía. El Cuerpo Entregada, la Sangre Derramada, nos vincula con Jesús y entre nosotros, y nos anima a hacer un camino de amor en nuestra vida. ¡Merece la pena!»

Pidamos al Señor que conduzca siempre la vida y vocación de nuestro Hermano Bernardo Molina y de todos los hermanos Capuchinos, para que el carisma de San Francisco continúe iluminando todo el mundo con sus valores y testimonios.

¡Somos Capuchinos, somos sus Hermanos!

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